Boletín del MOVIMIENTO FAMILIAR CRISTIANO EN AREQUIPA
AÑO XXXX Edición 01 - 2013
“Semana Santa”
Queridos hermanos emefecistas:
Nos acercamos al momento litúrgico más importante en nuestra iglesia Católica: la Semana Santa. El recordatorio de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo en el presente año viene acompañado, además, por un hecho vital para nuestra amada Iglesia como es la elección de un nuevo Papa, luego de la renuncia al ministerio petrino de Benedicto XVI.
Estamos aún dentro del tiempo cuaresmal, tiempo de reflexión, de oración insistente para que el Espíritu Santo avive el ardor apostólico en nuestra Iglesia, así como también, nos regale a un nuevo Papa que sea signo de unidad y testimonio de vida en este Año de la Fe.
Debemos reflexionar en estos días sobre nuestra fe, sobre nuestro compromiso de laicos, sobre nuestra misión como emefecistas que hemos sido llamados por el Señor a trabajar en su viña como aquellos trabajadores en diferentes momentos del día (Mt 20, 1-16), pero que tienen la misma paga: el Reino de Dios, que se hace presente desde este momento hasta el día glorioso de su manifestación en la vida futura, como lo manifiesta el Credo niceno.
Cada familia emefecista ha sido llamada por el Señor a trabajar en la viña de la pastoral familiar; por ello cabe preguntarme y preguntarnos ¿estoy cumpliendo con el trabajo que el Señor Jesucristo me ha encomendado? ¿estamos realizando y cumpliendo con nuestra vocación de matrimonio abierto a los demás para construir un mundo de amor y justicia? ¿he presentado al Señor resucitado a otras familias y he dado testimonio de la buena nueva del Evangelio?
Si estas preguntas nos dejan un sentimiento de insuficiencia, de carencia de nuestro servicio de laicos a las tareas encargadas por el Señor, entonces, es necesario dar un cambio de timón en nuestra vida, dar un cambio en nuestro actuar y solicitar e invocar el auxilio del Espíritu Santo y, de esta manera, ayudar a las familias que aún no conocen o no viven el amor que nos brinda nuestro Señor Jesucristo.
Queridos hermanos, vivamos esta Semana Santa con un espíritu renovado, confiando plenamente en el Señor, quién nos recuerda siempre nuestra fragilidad humana, “el que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto; porque separados de mí no pueden hacer nada” (Jn 15,5).
¡Señor quédate con nosotros! , ayúdanos en la pesca de familias, pues a pesar de las dificultades del mundo actual tu nos alientas y diriges, pues nos has prometido “…tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.” (Jn 16, 33).
Por: Deny y César Sisniegas, Presidentes Diocesanos del MFC en Chiclayo
Vida de Jesús
La vida de Jesús de Nazaret se inicia cuando se cumple lo escrito por el profeta Isaías, al nacer del seno de una doncella virgen judía en el año 749 de la fundación de Roma, en tiempos del reinado de Augusto César. En aquel entonces el País de Palestina era una de las cincuenta provincias de este vasto imperio que abarcaba casi toda Europa, el Norte de África y el Medio Oriente. Los judíos vivían una de sus peores crisis a nivel político y social, la clase dominante era regida por los Saduceos quienes tenían el control del Templo de Jerusalén, centro espiritual y de peregrinación del pueblo hebreo. Estos a su vez rivalizaban doctrinalmente con los Fariseos encargados de las Sinagogas, escuelas religiosas donde se hacía el estudio de los libros sagrados de la Torá. Del mismo modo, se encontraban los Herodianos que conformaban la corte del rey Herodes el Grande aliados de los romanos, también estaban los publicanos quienes recogían los impuestos para el César, entre ellos estaba el apóstol Mateo. Asimismo, los Celotes eran los guerrilleros que peleaban con las armas contra la dominación extranjera, en este grupo había militado Simón, otro de los compañeros de Jesús al igual que Barrabás; quien fue cambiado por el Señor a petición de los habitantes de la Ciudad Santa para morir crucificado.
II. LA PALESTINA DE JESÚS
Los Evangelios narran que el Mesías nació en Belén, la ciudad del rey David; de cuya estirpe real pertenecía su padre adoptivo José. Vivió treinta años en Nazaret y murió en Jerusalén, capital de Israel. Ya en cuanto a su vida pública la inicia a los treinta años de edad, cuando después de haberse hecho bautizar por su primo Juan Bautista en el río Jordán, empieza a recorrer durante tres años las aldeas y los campos de las cuatro provincias de Palestina (Judea, Galilea, Samaria y Perea) anunciando la "Buena Nueva", en especial a los pobres y marginados como los ancianos, las viudas, los huérfanos, los extranjeros al igual que los pescadores del mar de Galilea; entre los que se encontraban cuatro de sus apóstoles incluyendo a Pedro, a quien Jesús prometió en la región de Cesárea que sobre él edificaría su Iglesia al ser nombrado su primer pastor en la tierra. Esta labor apostólica ha continuado hasta nuestros días hasta llegar al Papa Juan Pablo II.
III. SU MISIÓN REDENTORA
Jesús cuyo nombre significa "Dios Salvador", recibió el título de Mesías en hebreo o Cristo en griego, que quiere decir "ungido" o "Sagrado"; con el que identificaban a los reyes, sacerdotes y profetas del pueblo escogido por Dios. Igualmente, para demostrar su naturaleza y misión divina realizó grandes prodigios como curar a los ciegos, leprosos, paralíticos, mudos, resucitar a los muertos, como a su amigo Lázaro, expulsar demonios, transformar el agua en vino, multiplicar en dos oportunidades los panes y los peces para dar de comer a más de cinco mil personas, calmar la tempestad con su voz, caminar sobre las aguas, y dejar ver su resplandor glorioso en el monte Tabor a sus tres más cercanos seguidores: Pedro, Santiago el "Mayor" y Juan, el discípulo amado. La predicación de Jesús era de fácil comprensión y asimilamiento, resumiendo los mandatos de la ley mosaica en dos grandes principios: "Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo". También hablaba de que su cuerpo y su sangre se convertirían en una "Nueva Alianza" o "Pacto Eterno" en el que no solamente estaban incluidos los judíos sino también los paganos, llamados a formar por el bautismo una única Iglesia Universal (Católica en griego). Para llevar este mensaje se valió especialmente de ejemplos y comparaciones con la vida cotidiana (parábolas). Sin embargo, fueron muchos los que no aceptaron tales palabras, pues mientras Jesús les hablaba de un "reino en los cielos", ellos esperaban un rey guerrero como había sido David, que los liberara del yugo de los idólatras romanos, y los convirtiera en "reyes de este mundo"; esperanza que todavía anhelan muchos de los llamados judíos ortodoxos. Todo esto le ocasionó una serie de grandes peligros, destierros, intentos de asesinatos, calumnias y traiciones por parte del Sanedrín (consejo de ancianos), al mando del Sumo Pontífice Anás y su yerno Caifás, quienes se valieron de la codicia de Judas Iscariote para vender a su Maestro por treinta monedas de plata, precio que era pagado en aquel tiempo por un esclavo.
IV. LA PASIÓN DEL SEÑOR
El arresto y el juicio de Jesús se produjo en tiempos de la Pascua, que era la máxima fiesta religiosa en la que se celebra hasta nuestros días, la salida del pueblo judío de la esclavitud en Egipto, comandados por Moisés. Ya en cuanto las acusaciones en contra suya fueron tanto de carácter religioso porque siendo un hombre se hacía llamar "Hijo de Dios", y de orden político, pues recibía de sus seguidores el título de "Rey de los Judíos", lo que era considerado un acto de rebeldía al entonces emperador Tiberio César. Fue esta última denuncia lo que obligó al procurador Poncio Pilatos a sentenciarlo a la pena capital de la Cruz, castigo solo reservado a los peores criminales y soldados que desertaban de las filas imperiales. Sobre la tortura de Cristo el viernes santo los evangelios nos narran de manera completa la gran cantidad de sufrimientos que tuvo que padecer, tales como las burlas y los insultos de los soldados, la coronación de espinas, los latigazos, los golpes con una caña en la cabeza, los puñetazos en la cara, el peso del madero desde el pretorio romano hasta el monte Gólgota o Calavera; y la terrible agonía de seis hora (9am a 3pm), acompañada de calambres, desgarre muscular en los brazos y espalda, las heridas abiertas, fiebre alta, deshidratación, un sudor frío que le bañaba todo el cuerpo, hasta experimentar la muerte por asfixia, según lo han concluido los médicos forenses.
V. LA RESURRECCIÓN Y LA NUEVA VENIDA
El domingo llamado El primer día de la semana, una de sus más fieles seguidoras, María Magdalena encuentra el sepulcro vacío; esta señal y las varias apariciones a sus amigos son las dos pruebas bíblicas que testifican su triunfal resurrección. Jesús permanece con sus apóstoles y discípulos incluyendo a su madre María durante cuarenta días, y regresa al cielo a la presencia del Padre en el monte de los Olivos. De aquí solamente volverá a la tierra en el día del juicio final (Parusía), donde será como un pastor que separe a las ovejas de las cabras; los buenos a la vida eterna y los malos a la condenación por los siglos de los siglos.
Por: Hermanos Yudy y Reynaldo Ballón
Entrevista a los hermanos Nilda y Miguel Miranda "60 años de vida matrimonial"
Nilda y Miguel Miranda, reciben la visita de los hermanos Eduardo y Elizabeth, Presidente y Tesorera del Equipo central del MFC Arequipa; a continuación reproducimos esta agradable y aleccionadora entrevista.
¡UNA VIDA PLENA DE AMOR Y COMPAÑERISMO EN 60 AÑOS DE VIDA MATRIMONIAL!
Eduardo: “Hermanos Nilda y Miguel, les traigo el saludo de todo el MFC Arequipa, Uds., son un ejemplo a seguir y deseamos que nos permitan aprender de su extraordinaria unión matrimonial, luego de haber cumplido 60 años de matrimonio”.
Miguel: Nos conocimos el año de 1948 y nos casamos en 1952, casi inmediatamente, el año de 1954 ingresamos al MFC en Puno formando parte del equipo diocesano “San Carlos”, fuimos asesorados por el monseñor Julio Gonzales Ruiz y el sacerdote Aldo Massey.
Nilda: En Puno el trabajo del MFC se desarrolló con 7 Equipos base conformado por 6 parejas cada uno de ellos. Recuerdo que tuvimos un encuentro internacional en la localidad de Taparachi. Allí, intercambiamos experiencias con el MFC de Bolivia el año de 1957, fue una bonita experiencia que nos permitió fortalecer nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo .
Miguel: Luego nos incorporamos al MFC en Arequipa el año de 1974. Formando parte del equipo Madre Misericordia correspondiente al sector de Umacollo. En mi memoria guardo gratos momentos que compartimos con los hermanos Cáceres, Jorge y Fina Román, los hermanos Butrón García, Etelvina y Mario Zúñiga; Edilberto e Irma Aza, los hermanos Carlos y Mercedes Martorell, junto a Carlos y Frida Pollleri
Elizabeth: ¿Qué lecciones aprendieron en su trabajo pastoral?
Nilda: Nuestro trabajo se centró en la familia, desarrollábamos encuestas para conocer su situación familiar. Nuestra reunión empezaba con la Oración al Espíritu Santo, luego la Lectura bíblica nos ayudaba a comprender la palabra de Dios, todos participaban con gran entusiasmo, comentando cada palabra minuciosamente. Luego se recibían los informes y se desarrollaba el temario correspondiente a la fecha. Terminada esta parte, todos recibíamos una consigna, como tarea a cumplir durante la semana, consigna que se orientaba a mejorar nuestro comportamiento por la unidad de la familia emefecista. También es importante resaltar que entre cada reunión, los coordinadores y el anfitrión en una pre-reunión analizaban los detalles del próximo encuentro. Nada quedaba al azar.
Eduardo: ¿Cómo desarrollaban la pesca?
Miguel: La incorporación de nuevos miembros se lograba por amistad, visitábamos la casa de los amigos y vecinos y los comprometíamos a asistir a nuestras reuniones. Todos sentíamos la necesidad de aprender la Palabra de Jesús y unir más a nuestra familia.
Elizabeth: ¿Cuáles son sus mejores recuerdos en el MFC?
Miguel: Damos gracias al Señor porque cumplimos juntos 60 años de vida matrimonial. Nos une el amor y tenemos una numerosa familia gracias a Dios nuestro Pastor, a él le debemos toda nuestra vida. Este es nuestro principal recuerdo que comentan alegremente nuestros hermosos nietos. En nuestro trabajo pastoral nos ha correspondido salvar a muchos matrimonios realizando labor de Consejería matrimonial. Este trabajo se debe seguir desarrollando, porque nos permite unir a las parejas que se encuentran en crisis matrimonial. Hemos desarrollado un trabajo evangelizador con fe esperanzadora en que es posible alcanzar la felicidad, sólo debemos persistir, porque el MFC requiere de todos para cumplir una buena labor con las familias arequipeñas. Recordamos que Reynaldo nos envió a la pastoral de la familia, allí intercambiábamos nuestras experiencias en el MFC con otros laicos, esto nos enriquecía. Siempre nos hemos sentimos bendecidos por Dios, por permitirnos entregar nuestro modesto aporte. Muchos hermanos emefecistas han entregado gran parte de su vida en tareas similares y hoy los recordamos con nostalgia infinita.
Eduardo: ¿Cómo evalúan el trabajo del MFC en la actualidad?
Miguel: Hoy en Arequipa se está desarrollando un buen trabajo en los colegios, pero debemos buscar la forma de organizarlos, bregar para que se integren más parejas al movimiento. También observamos que se está cumpliendo un trabajo de solidaridad para socorrer a los que tienen más necesidades. La caridad es una virtud teologal que también nos moviliza.
Nilda: Debemos buscar nuevos caminos para llegar más y mejor a la familia, centro de nuestro trabajo evangelizador. Debe estudiarse nuestra propia experiencia. Siempre debe hacerse lo correcto. Y, lo correcto hoy es amar a Jesús y tomar el ejemplo de la familia de Nazareth.
Eduardo: ¿Cómo mejorar la espiritualidad en nuestro MFC?
Miguel: con oración; leer la Palabra. No debe iniciarse la reunión sin antes haber desmenuzado bien la lectura bíblica. Hablar de la familia y los hijos. Acostumbrémonos a tener una consigna derivada del tema tratado y de los poblemas familiares del momento. Esto genera un ambiente de confianza que ayuda a que nos integremos más y mejor cada día. Se debe cantar, porque se agarra más confianza. El objetivo principal es que nuestros equipos base se comporten como verdaderas comunidades de fe, sólo así lograremos un efectivo trabajo que sirva al bienestar de nuestras familias.
Palabras finales:
Miguel: Muchísimas gracias por visitarnos en nuestro domicilio. Las parejas nuevas que se incorporen el movimiento, deben tener siempre una agradable acogida. La felicidad no se encuentra en el bienestar económico sino en la unidad de la pareja.
Nilda: Los miembros del MFC deben tener bastante entrega, espíritu de sacrificio y desenvolver un trabajo sincero con mucho cariño y bastante amor. Uds. nos han dado una gran alegría con su visita. Muchas gracias.
Elizabeth: Hermanos Nilda y Miguel, nosotros en representación del MFC Arequipa, les damos las gracias por todo el trabajo que han desarrollado en Puno y Arequipa. Dios siempre los proteja y bendiga. Uds. hoy nos han enseñado a amar al MFC. Gracias por su labor de asesoramiento. Sus lecciones de vida nos ayudarán a ser mejores.
Miguel: Debemos entregar el trabajo al Señor. Si se acaba la familia no hay mundo.
Eduardo: ¡NILDA Y MIGUEL USTEDES SON UN EJEMPLO A SEGUIR! ¡DIOS LOS AMA! Muchas gracias por compartir con nosotros sus experiencias.






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